sábado, 26 de mayo de 2012

Descubrimientos musicales

Algo que me ha gustado mucho de vivir aquí ha sido descubrir el bluegrass, confundido muchas veces con el country. También hay mucha música denominada folk. El miércoles pasado, en el recital de las escuelas públicas, descubrí esta canción que supongo es folk. Se llama One voice y el grupo es de unos canadienses que se hacen llamar The Wailin' Jennys. Creo que la primera mujer que canta lo hace como un ángel.



 

domingo, 20 de mayo de 2012

Varia fotográfica

Hace unas semanas el carro de google maps se apareció por la calle de enfrente:

En una prueba que hice, al preguntar sobre "El dinosaurio" de Monterroso, un alumno me dio una de las interpretaciones que he hallado más curiosas: 



Y aquí estoy yo con mis grupos de este último semestre en esta universidad:








Después me operé, pero en mi primera salida de paseo fui a un jardín muy bonito y había una magnolia muy grande con unas flores preciosas:



Ésta es una vista general del jardín:


Y aquí estoy con uno de mis ex alumnos y hoy amigo:


viernes, 4 de mayo de 2012

Después de la histerectomía

El lunes me hicieron la histerectomía. Llegué al hospital con un cansancio muy profundo, no me sentía nerviosa, pero paradójicamente me daba miedo morirme en la operación. Ese temor nació porque me han pasado tantas cosas aquí en Estados Unidos, mi vida se ha transformado tanto, que me cuesta creer que falta mucho más en el futuro.
Me hicieron los exámenes preoperatorios justo al entrar a la salita donde me pusieron la bata y donde dejé mis cosas. Pedí un intérprete para mi mamá. Llegó una señora guatemalteca súper producida que hablaba hasta por los codos y más parecía secretaria ejecutiva que intérprete en un hospital de la parte rural de Virginia. Llegó mi ginecóloga, quien sólo me comentó que mi calvario había terminado y me dijo que nos veríamos al día siguiente. Me entrevistó la anestesióloga y cuando desperté estaba en recuperación. 
Lo que más me impresionó fue ver que en el hospital donde estuve internada la realidad fue muy diferente a las series de doctores: hay multitud de enfermeras, pero no así de médicos. En el lapso de las 28 horas que estuve en el hospital, me atendieron como once enfermeras, todas ellas de talla XL e increíblemente amables, cariñosas y bien preparadas.
El despertar fue particularmente doloroso. Sentí que la espalda me iba a explotar y cada vez que movía la cabeza sentía que me iba a vomitar, así que opté por permanecer inmóvil. Dormí casi toda la tarde. Sin embargo, la noche fue una auténtica tortura, porque la camilla era súper incómoda y porque olvidé dosificar la morfina que me dieron para el dolor. El resultado fue que estuve despierta casi toda la noche, muerta de sed, con la espalda a punto de explotar. Y todo porque confundí el cable y pensé que uno de los botones era para llamar a la enfermera y que la morfina era, digamos, automática. Ni llamé a la enfermera y no usé la morfina, con lo cual soporté por mí misma todo el dolor cuando se terminó por completo el efecto de la anestesia. Me doy cuenta de que soy más fuerte de lo que muchas veces pienso.
No hay nada como la cama de uno, pero en estos días tengo la firme convicción de que no hay nada como el cuerpo de uno, enterito y funcionando bien. 
Necesito ayuda para todo, a pesar de que día con día me siento mejor. Por el momento, me pesa hasta mi almohada y ni pensar en sostener algo más pesado que un vaso de agua, estirarme o agacharme. Ya camino erguida, ya bostezo, pero no puedo ni toser, ni sonarme los mocos ni secarme las piernas cuando me baño. Llego al final del día agotada por completo y muerta de sueño.
Mi estómago está muy inflamado y aún tengo un poco de sangrado. Sueño con niños, con bebés o con mamás que conozco. Estoy muy afectada por el aspecto de la maternidad que conlleva la histerectomía. Me ha caído muy bien la visita de mi mamá. Una mujer sola no puede ni debe pasar por una histerectomía sin ayuda.
Prácticamente toda la gente que conozco me ha venido a visitar y eso me da gusto. No son tantas personas, pero en los últimos días mi pequeño departamento parece una representación de la ONU. Mi mamá se fue con mi amiga japonesa a Costco. Necesitamos pescado para mi dieta blanda. Mi mamá no habla inglés; mi amiga no sabe español, pero las dos iban muy sonrientes en el coche.

sábado, 28 de abril de 2012

Ayer y pasado mañana

Ayer fue el último día que fungí como profesora presencial en la universidad donde trabajo. Pasado mañana me hacen la histerectomía. A mitad de junio volaré rumbo a México definitivamente. No puedo creer los últimos cuatro años de mi vida. ¿Qué más me voy a encontrar en el camino?

viernes, 6 de abril de 2012

La imaginación de lo posible

Roberto Mangabeira Unger es un intelectual brasileño, profesor en la universidad de Harvard. No es un loco anti sistema sino un individuo que analiza y critica el sistema económico entre muchos otros proyectos intelectuales más. Hace unos años traduje un libro suyo que no tuvo ningún impacto en México. Incluso hubo algún dictaminador que recomendaba no traducir el libro. Lo que yo recuerdo es que el subtítulo era muy revelador: una alternativa práctica al neoliberalismo. Ese libro estaba firmado también por el entonces gobernador de Ceará, un estado bastante pobre del norte de Brasil, así que no tenía muy claro qué estilo estaba traduciendo. Cuando lo conocí, con motivo de la presentación del libro, me di cuenta de que estaba frente a un individuo de cualidades intelectuales muy por encima de la norma, capaz de exponer de una manera muy concreta, organizada y elocuente sus ideas. Recuerdo bien que remataba alguna de sus frases diciendo que ésas (sus propuestas) serían la manera para que los que vivían de rodillas se pusieran finalmente de pie.
Una de las propuestas era hacer transparentes las donaciones en las campañas políticas. Saber quién está dando cuánto a quién. Bastante razonable, ¿no les parece?
Fue secretario en algún momento del mandato de Lula da Silva. En el video que pongo, las últimas palabras son "la imaginación de lo posible".
Y como la economía es como el amor: atañe a todos, aquí va una probadita.


martes, 3 de abril de 2012

Los mareos de Josefina Vázquez Mota

Supongo que una de las pocas coincidencias entre Josefina Vázquez Mota y yo es el síncope neurocardiogénico. O sea, eso de que se nos andaba desmayando en la campaña. Pienso que padece esta condición porque cada vez que estaba de pie se sentía mareada, pero sentada no tenía problema. Es mera observación de una paciente que tardó 6 meses y tres diagnósticos equivocados hasta llegar a la detección de la disautonomía. No es gripa ni es el temblor, es estrés. Que vaya a hacerse el diagnóstico de la mesa basculante.
Mi recomendación es que tome mucho gatorade, aumente un poco la sal, se nos tranquilice un poco, duerma bien y se ponga las pilas para decidir si puede seguir en campaña, porque el cuerpo le está mandando señales. Yo me tardé en eliminar los síntomas 6 meses. Desde mi último episodio, hace como 7 años, sólo una vez, hace año y medio, tuve un conato de síncope.
Otra recomendación sería que gritara menos y pensara más, pero para potenciar esto último no hay ni remedios caseros ni medicinas.

lunes, 2 de abril de 2012

Vademécum Tex-Mex

Mis labores académicas me han llevado a enterarme de que muchos artículos sobre la relación de los latinos con el sistema de salud de Estados Unidos están llenos de términos que los autores usan indescriptiblemente, a menos que mi español se haya degradado tanto después de cuatro años lejos de la tierra del nopal que ya soy incapaz de entender.
Comencemos con familismo, que es, según esta bibliografía, la tendencia de los latinos a mantener fuertes lazos de familia con los parientes más cercanos y también con los lejanos. El diccionario de la Real Academia no lo reconoce, pero eso qué importa si en Estados Unidos sí.
Espiritismo, que según el autor del texto es la creencia de que una energía espiritual interfiere en la salud de la persona. Tengo cara de what.
Sin embrago, el que más impresión me causó fue el de machismo, que según la cita de la alumna, es un término positivo que se refiere al profundo sentido del honor del hombre hispánico. ¿Desde cuándo, tú?
De acuerdo a lo expuesto con la alumna, frente al uso de estas palabras, soy culturalmente incompetente.